29 marzo, 2017

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Puestas de sol sobre el Muelle del Tinto

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El fútbol no fue lo mejor que dejaron en Huelva los ingleses de las minas de río Tinto, sino el muelle de mineral que usaba la antigua compañía británica Rio Tinto Company Limited para descargar los minerales que después serían exportados por barco. Dicho muelle-embarcadero fue sin lugar a dudas su mejor legado. Hoy día somos testigos de ello. Remodelado hace diez años, en la actualidad el llamado Muelle del Tinto ofrece unas puestas de sol bucólicas desde el estuario de la ciudad de Huelva. Pasa el Odiel a su vera y detrás, al fondo, entre colores anaranjados está todo aquello con lo que nuestra imaginación quiera fantasear.

Atardecer en el Muelle del Tinto de Huelva.

Atardecer en el Muelle del Tinto de Huelva.
Atardecer en el Muelle del Tinto de Huelva.
Atardecer en el Muelle del Tinto de Huelva.

El visitante, viajero o curioso que suba a la parte más alta del cargadero puede soñar con un mundo épico a su alrededor en los minutos de la puesta de sol. El lugar se presta a ello. Y si es domingo tal vez pueda ser premiado con el deleite de disfrutar de una puesta de sol de tales características a solas o con poca compañía. A ser posible con una sola compañía. Y en silencio, sin hacer ruido, para escuchar todo lo que la naturaleza comunica con sonidos, olores y destellos.

Pocas veces habré disfrutado de una puesta de sol tan dulce. Además tenía compañía, solo una. Ana. Y por fortuna nos dejaron a solas. Fueron pocos los minutos en los que el sol tardó en acostarse tras la última línea de luz, pero esos minutos fueron intensos y estuvieron impregnados de naturaleza. Luego supuso un esfuerzo volver a poner los pies en el suelo, entrar en la ciudad, escuchar los ruidos y conversaciones de una urbe y continuar hacia la vorágine. Aunque siempre quedarán esos instantes de la puesta de sol, como los acordes de una canción que nos encanta, acordes que apenas duran unos segundos. Que son suficientes.

Ana Rubio y José Antonio Arcos en el Muelle del Tinto de la ciudad de Huelva.Jardines de la Casa de Colón en Huelva.Huelva es una ciudad andaluza de la que se habla poco. Posiblemente los atractivos de su provincia, que son muchos, hacen que siempre la capital quede relegada a un segundo orden. Sin embargo, merece la pena descubrirla porque en ella hay muchos pequeños detalles que se esconden como un regalo.

Detalles como su estatua de Colón, sus plazuelas, los grafitis de algunos de sus muros o aquellos locales en los que se sirve cerveza onubense o un buen vino blanco del Condado. Eso sin entrar en su gastronomía, lo que nos llevaría a un serial de artículos, ya que es riquísima y este año tiene el bien merecido título de capital de la gastronomía española.

Luego está la Casa de Colón. A día de hoy entre sus diferentes usos está el de centro de exposiciones, pero antaño era el hotel de lujo en el que se hospedaban los británicos. En sus paredes pudimos ver una exposición sobre la Huelva de hace más de un siglo y la impronta dejada por la compañía inglesa, tanto en la arquitectura, la composición de los barrios como en la propia vida social de la ciudad durante el siglo pasado.

Exposición fotográfica de la Casa de Colón de Huelva.

Platero y yo. Huelva. Casa de Colón.
Y en los jardines de la Casa de Colón una pequeña estatua de Platero. Tan dulce como los versos de Juan Ramón, el universal poeta onubense que afirmaba que se puede morir de hiperestesia. Observando a Platero y dejando volar la imaginación se entiende aquella sensibilidad excesiva y dolorosa de la que Jiménez decía que se puede morir.

Estatua de la Virgen del Rocío en la ciudad de Huelva.
Estación de ferrocarril de Huelva.

Y fe, la que los onubenses tienen en su Virgen del Rocío. En la plaza del Punto, frente a la Casa de Colón, se erige esta obra del escultor e imaginero rocianero Elías Rodríguez Picón.

No muy lejos se encuentra la estación de tren, de estilo neomudéjar y construida en 1888. Al igual que ocurrió con el muelle-embarcadero, hoy día Muelle del Tinto, detrás de la creación de la estación de ferrocarril estuvo también la minería del norte de la provincia. Un empresario alemán, Guillermo Sundheim, fue el encargado de proyectarla para posibilitar el transporte de material minero y el de personas. Una estación que está suspendida en el tiempo, como parte de la ciudad. Y es que el viajero se marcha con la sensación de que en cierto modo la capital onubense está detenida en el tiempo.

Ana Rubio. Atardecer en el Muelle del Tinto de Huelva.José Antonio Arcos. Atardecer en el Muelle del Tinto de Huelva.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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