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Estamos solos. Somos invisibles

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Nadie se rasga las vestiduras porque 200 hectáreas de plásticos hayan quedado destrozadas. Ni ellas ni la economía de sus familias. Estamos solos. Somos invisibles. Para mi esta es una semana casi de luto. Ejidense soy y no sé si me duele más ver un arañazo de 14 kilómetros cruzando nuestro mar de plástico o escuchar el silencio que conlleva la indiferencia de tantos.

Invernadero de El Ejido destruido por los tornados del día de Reyes de enero de 2018.

Esta semana habréis observado que nuestra web ha estado dedicada a lo que nos duele y nos da la vida. Casi en exclusiva. El cuidado de nuestro medio de vida, nuestra cultura vital, dañada para muchas familias. Demasiadas, aunque deben de no ser suficientes para despertar el interés de tantos silenciosos. Pero también estoy triste porque ese toro que hemos cogido por los cuernos desde El Agro Auténtico! no nos corresponde. Al menos no en exclusiva. Nosotros no somos Hortyfruta ni Hortiespaña, solo somos dos personas que amamos nuestro trabajo y la labor de servicio que profesamos a todos nuestros lectores. Y en momentos como éste comprendemos que si no estuviésemos aquí, casi todo sería orfandad desde fuera del sector y por desgracia desde su propio seno. Frío.

Duele el silencio de medios de comunicación (aunque esto es lo habitual desde que se creó el primer invernadero hace medio siglo), el desdén de los grandes políticos (también habitual cuando el tema es agrícola, aunque algunos sí han estado a la altura y han mostrado al menos la cara) y doloroso también el silencio de parte de empresas del sector, algunas que presumen de ser sociales, que dependen y viven gracias al agricultor y que en momentos como éste debieran mostrar que se está cerca de ellos. Nosotros también vivimos del agricultor, del trabajo que genera, pero nosotros siempre damos la cara por el primer eslabón. En todos los momentos. Siempre de su lado. En los momentos fáciles, todo el mundo les da una palmadita, pero qué ocurre en situaciones como la de ahora. Que nos sobran dedos en las manos para sentir ese calor.

Creo que como desahogo personal ya he escrito suficiente. Quiero dar ahora la voz a un agricultor, Manuel Matías Salas, que sufrió en sus carnes la virulencia del tornado del día de Reyes. Estaba en su finca de pimientos y se escondió debajo del camión cuando el tornado entró en su invernadero. El remolino levantó al camión y al agricultor. Milagrosamente salvó la vida. El mismo milagro que ha hecho que solo tengamos que hablar de daños económicos por tres tornados que incomprensiblemente no dañaron a ninguna persona.

Gracias a la Coag y a Andrés Góngora por enviarme este vídeo adjunto.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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1 Comment

  1. Francisco vargas

    Ya es normal que los políticos venga para la foto. Se interesan para ver lo sucedido. Pero hay a solucionarlo, hay mucho trecho. Como mucho una rebaja fiscal para los afectados. Y con eso lo solucionan. A mi pensar una rebaja es insuficiente. Un agricultor ha perdido una hectárea. Son unos 75.000 euros sólo estructura, si son pimientos ponle que le quedara unos 4 kilos a 80 céntimos (32.000 euros). Y si pensaba sembrar otra cosa otros 20.000. Tiene una pérdida de 127.000 euros, más intereses que tendrá que pagar al banco.
    Lo que el gobierno debería obligar a los seguros adaptarlos a las condiciones especiales de la zona y precios más justos. Porque son desorbitados.

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