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CABECERA TRICHODEX BIOPROTECCION

El Ejido

CABECERA AGROLINER INTEGRATE

Los ejidenses tenemos a veces un sentimiento de incomprensión similar al de los judíos. Un pueblo nacido de la nada, en mitad de una tierra subdesértica como la del Poniente, y que ha convertido en el último medio siglo un pastizal yermo en un rico vergel gracias a los invernaderos. Para envidia de muchos. De ahí las constantes compañas de desprestigio que se suceden año tras año contra todo lo que provenga de este pueblo, maldito para algunos y bendecido para otros.

Uno de mis primeros recuerdos está en la acequia del invernadero de mis abuelos, José María y Purificación. En Pampanico se levantaba aquel ‘raspa y amago’ de palos y alambres. En aquel lugar encontraba sitio para jugar y para meterme en la famosa caja de pimientos, donde muchos de mis paisanos dicen haberse críado. Yo no lo recuerdo. Sí tengo más nítida la imagen de ir a ese invernadero antes y después del colegio, a corretear entre los líneos. Y a oler a esa arena húmeda porque el invernadero de mis abuelos era un enarenado. Eso sí lo recuerdo. Al igual que los melones amarillos que recolectaban en esta época del año.

Hoy día  El Ejido es un pueblo próspero, con miles de conciudadanos venidos de muchos otros países, sobre todo, del África más pobre y de la Europa del Este. Es una auténtica torre de babel, complicada, pero rica en su diversidad. El Ejido es la capital hortícola de Europa con 14.000 hectáreas de invernaderos, más del triple de todo lo que posee Holanda. Pero pese a ser el pulmón económico de la provincia, a veces, el ‘Cañarete’ parece un muro infranqueable, como un Sinaí, y la capital almeriense un lugar muy lejano para los ejidenses, como un Egipto lleno de señores con corbata que miran con desdén las sucias ropas de los fatigosos agricultores del Poniente.

Nunca olvidaré unas jornadas agrícolas que se celebraron hace un par de años en un conocido hotel de la ciudad de Almería. El alcalde capitalino entonces, y actual hoy día, clausuró el acto. En su excelso discurso alabó la bonanza de la mayoría los pueblos hortofrutícolas de la provincia: Níjar, La Cañada y El Alquián, Roquetas, La Mojonera, Adra o Vícar. Sin embargo, olvidó nombrar el pueblo que atesora más de la mitad de la producción, que mueve tres cuartas partes de la comercialización y que genera la mayor parte del empleo agrícola del sureste español. La sombra de El Ejido es muy larga y molesta en exceso.

Imagen

El Ejido

We people from El Ejido have sometimes a feeling of incomprehension similar to that of the Jews. A village born out of nowhere, in the middle of a Subdesertic land like that of the West, and which has changed in the last half century an infertile pasture in a rich orchard thank to greenhouses. Many people envy that. Hence the constant smear campaigns that occur year after year against all that comes from this town, damned for some people and blessed for others.

One of my earliest memories is in the ditch of my grandparents’ greenhouse, José María and Purification. In Pampanico there was that greenhouse of sticks and wires typical from Almeria. In that place I found some space to play and to get into the famous case of peppers, where many of my countrymen say they have grown up. I do not remember that. I do have the sharper image of going to this greenhouse before and after school, to run around among the ‘lineos’ (small “roads” in the greenhouses). And to smell that wet sand because my grandparents’ greenhouse was a sanding. That I do remember. Like the yellow melons that they harvested at this time of year.

Today El Ejido is a prosperous town, with thousands of citizens who have come from many other countries, especially from the poorest Africa and the Eastern Europe. It is a real tower of Babel, complicated but rich in its diversity. El Ejido is the horticultural capital of Europe with 14,000 hectares of greenhouses, more than the triple of everything that Holland owns. But despite of being the economic heart of the province, sometimes, the ‘Cañarete’ seems an insurmountable wall, like a Sinai, and the capital, Almeria, a faraway place for people from El Ejido, like an Egypt full of gentlemen with a tie who look with disdain at the dirty clothes of the tiring farmers of the West.

I will never forget an agricultural conference held a couple of years ago in a famous hotel in the city of Almeria. The City’s Mayor then (the same one as today) closed the event. In his excellent speech, he praised the prosperity of most horticultural villages in the province: Níjar, La Cañada y El Alquián, Roquetas, La Mojonera, Adra or Vícar. However, he forgot to name the town that holds more than half of the production, which moves three quarters of the commercialization and that generates most of the agricultural employment of the Spanish southeastern. The shadow of El Ejido is very long and excessively annoying.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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0 Comments

  1. Avatar
    javiFJ1975

    El Ejido se ha convertido en el referente mundial de la agricultura mas moderna y respetuosa con la seguridad alimentaria, cuidando el medio ambiente, productividad y rendimiento de una tierra poco favorable y un ahorro de recursos como el agua, que provoca pocas filias y muchas fobias, conozco mucha gente que como mi familia viene de fuera y su odio hacia esta tierra que le da de comer es terrible, hay personas que no comprenden los valores que han construido esta ciudad.
    El que El Ejido de nombre a este modelo de agricultura molesta mucho y mas políticamente

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