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Las playas del faro de Trafalgar. Mirando al Atlántico

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Según nos despedimos de Gregorio, el gerente de la cooperativa Las Virtudes, decidimos bajar hasta Conil de la Frontera. Apenas cinco minutos en coche nos separaban del centro de un pueblo que en verano multiplica por cinco su población y que vive del campo, del mar y del turismo. Sin embargo, hubo un cartel justo en la rotonda de entrada con una indicación que sedujo toda nuestra atención: Los Caños de Meca. Giro  de volante para tomar rumbo y dirección hacia esas playas que inundan las redes sociales de los viajeros cada vez que afloran los meses de calor.

Y los paisajes de un verde que existe en la Andalucía Occidental, no así en la Oriental. Campos de girasoles y de maíz, salteados por pequeñas huertas donde abundan las brásicas, las lechugas, las papas, rojas y blancas, o los puerros. Atravesamos el campo de Vejer de la Frontera, donde divisamos algún invernadero de tomate tipo parral, pero de muy pequeña superficie apenas 1.000-1.500 metros.

Vejer de la Frontera, en la provincia de Cádiz, AndalucíaCabo y faro de Trafalgar, CádizLlega un momento en el que emerge a la derecha el faro de Trafalgar, frente a cuyas costas se libró en 1805 la batalla naval que enfrentó al almirante inglés Nelson contra una coalición de barcos franceses y españoles, victoria británica que justifica que hoy día el centro de Londres esté presidido por Trafalgar Square, una plaza que rememora aquel episodio de la historia europea.

Los  Caños de Meca, Cádiz, en el municipio de Barbate
Un pequeño camino conduce hasta la playa del faro, pero el vehículo hay que dejarlo aparcado en Las Dunas, un local a pie de playa con aire pirata. Y desde ahí a pie arranca un camino que es guiado por el rugido del Atlántico, un sonido muy característico que recuerda que el océano nunca guarda silencio, a diferencia del Mediterráneo.

Ese rugido constante, en diferentes intensidades, se conjuga con otros elementos para dar a entender a los sentidos que se navega por un lugar especial. El día es claro, así que se divisa al otro lado la orografía del norte de África. Marruecos y sus montañas son visibles desde Trafalgar.

Ana Rubio en los Caños de Meca, junto al faro de Trafalgar, en el cabo de Trafalgar, Cádiz José Antonio Arcos en los Caños de Meca, junto al faro de Trafalgar, en el cabo de Trafalgar, Cádiz

El faro está rodeado de calas, de huecos en la piedra en los que poder pasar las horas sumergido en el sonido oceánico y bañado por rayos de sol que no abrasan, sino que acarician como una brisa que sopla una aureola de sensaciones. El ambiente pierde su peso y la mente se libera de todas sus maletas.

playas del Cabo de Frafalgar, en Cádiz
Si se consigue salir de ese delicioso letargo y Stendhal nos deja dar un paso más, se puede visitar la vecina playa El Palmar, a unos pocos kilómetros, dejando el término municipal de Barbate, adonde pertenece Trafalgar, y adentrándonos de nuevo en Vejer. Allí se puede tomar café en El Pájaro Verde, un local a pocos metros de la playa. Una línea de costa de kilómetros que conduce hasta las playas de Conil, impregnadas de esa arena blanca y amarilla que parece como refulgente cuando es bañada por la sal e iluminada por el sol.

Esta última fotografía corresponde a la playa El Palmar con el pueblo de Conil al fondo.

playas de Cádiz, El Palmar
El Palmar y Conil de la Frontera al fondo.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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