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El bosque citrícola de Valencia se reinventa

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El ‘boom’ de la almendra en toda España está dando lugar a situaciones insólitas, como la sustitución de naranjos por almendros en zonas como el Levante español. Sin embargo, en la actualidad se desarrolla un ambicioso proyecto que propugna alternativas a los cítricos dentro de la propia citricultura, lo que viene a ser la introducción de nuevas variedades que mejoren los rendimientos actuales. El proyecto CITRUSEQ-CITRUSGENN impulsa estos mimbres.

En el ramillete de socios de esta iniciativa están la Fundación Cajamar, el Centro de Investigación Príncipe Felipe, el CSIC, el IVIA, Anecoop, GCM Variedades Vegetales, ICCSA, Citrus Genesis y Eurosemillas.

“Una de las claves de éxito de la citricultura española se relaciona directamente con la disponibilidad de nuevas variedades élite de cítricos”, explica Carlos Baixauli, director de Agrosostenibilidad de la Fundación Cajamar, “en el proyecto se ha generado un mínimo de 14.000 nuevas líneas de cítricos obtenidas por irradiación e hibridación”.

Variedades de mandarinas.Conclusiones CITRUSEQ-CITRUSGENN

Se han obtenido 250 secuencias del genoma de cítricos. Para ello se han secuenciado alrededor de 250 variedades de distintos cítricos.

Se han logrado transcriptomas de variedades representativas de la citricultura española, como la clementina. Estos datos aumentarán el conocimiento de la regulación de los genes de interés agronómico.

También se han conseguido listados de genes relacionados con los mecanismos implicados en la calidad de la fruta, sentando las bases moleculares para nuevos métodos en la mejora y obtención de especies de cítricos.

Se han generado 6 sets de marcadores moleculares de 6 variedades comerciales en base a la información proporcionada por la literatura, la caracterización de genes candidatos, las determinaciones metabolómicas y el análisis de secuenciación.

Se están desarrollando protocolos para la autentificación de las variedades obtenidas a lo largo del presente proyecto mediante mutaciones inducidas y mediante hibridación y extender estos protocolos a las variedades comerciales resultantes de mutaciones espontáneas o ya existentes.

En resumen, se trata de un proyecto de vital importancia para un sector estratégico de la economía agrícola española, como es el de los cítricos, con una superficie en el país superior a las 300.000 hectáreas, que se traducen en una producción de unos 6 millones de toneladas anuales.

Carlos Baixauli, director de Agrosostenibilidad de la Fundación Cajamar.
Carlos Baixauli, director de Agrosostenibilidad de la Fundación Cajamar.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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