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Tercer domingo de septiembre. Dalías

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Las fiestas en honor al Santo Cristo de la Luz de Dalías (Almería) culminan cada tercer domingo de septiembre. Ana y yo hemos subido esta mañana a Dalías, antes de lanzar el newsletter dominical, para poder incluirlo en esta semana número 38 del año en nuestra sección miscelánea de Viajes y Ocio. Son instantáneas tomadas hoy mismo, a mediodía.

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Los que conocen el Cristo de la Luz saben bien los miles de peregrinos que durante todo el mes de septiembre acuden hasta su iglesia, venidos de todos los pueblos del Poniente almeriense. Ante estos lectores conocedores de esta antigua tradición, nada vamos a descubrir, más bien es un guiño a los lectores de otras provincias, regiones y países a los que van dirigidas estas imágenes y breves líneas.

El Cristo de la Luz, además de pilar religioso de esta zona de Almería, es también símbolo de unidad cívica. Posiblemente en su peregrinaje, para unos espiritual, para otros deportivo o incluso lúdico, hay una pieza de ensamblaje cultural que une a personas de toda índole bajo un denominador común: “subir a Dalías”.

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Los que lo hacemos habitualmente preferimos subir a Dalías, aunque sea en coche, en cualquier otra época del año en la que encuentras la iglesia silenciosa, amplía y con todas las resonancias propias de su espiritualidad. Pero también en este tercer domingo de septiembre es esperanzador ver a tanto gentío que, aunque sea por apenas unos minutos, acude a la llamada de lo invisible. Minutos en los que el ser humano no piensa tanto en su ego y en su universo minúsculo de problemas y fantasías varias.

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El sueño de un hombre

En el silencio siempre permanente te encuentro. Y cuanto más intenso es el silencio, mejor te escucho.

Y tu figura invisible, siempre atenta a saciar el hambre del corazón, también es demandante de humanidad. Tus interlocutores se extravían una y otra vez pidiéndote, rogándote y hasta exigiéndote, so pena de ignorarte o menospreciarte. Mas el cielo azul de Dalías convertido esta noche en la Luz de sus cohetes será testigo de que son otros muchos los que te dan sin pedir nada a cambio.

El universo se alimenta de una sola cosa que viaja en ambas direcciones. Tu amor, ese que a diario cae con los rayos del sol, se siente con la lluvia o con una cálida brisa, hoy tercer domingo de septiembre tiene su contraparte en las miles de voluntades que suben a verte, a saludarte o simplemente a soñar  y –  a veces – sentir tu abrazo.

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Acerca del Autor

Ana Rubio

Fotógrafa agrícola y redactora en joseantonioarcos.es

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