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CABECERA TRICHODEX BIOPROTECCION

El invernadero de techo retráctil

CABECERA AGROLINER INTEGRATE

El pasado 26 de Octubre la empresa canadiense Cravo, especializada en la fabricación de Invernaderos de Techo Retráctil, para la producción de frutas y hortalizas, ofreció un seminario en las instalaciones del CT Tecnova, sobre los resultados de los distintos proyectos comerciales que están en marcha en los 5 continentes. La jornada fue inaugurada por Mª Carmen Galera, Directora General de la fundación, y seguidamente presentada por Sergio Montesinos Fuster (Responsable de Sur de Europa y África) y Carlos Gustavo Ruiz Mapula (Responsable de México, América Central y América del Sur).

Edificio de Tecnova en el PITA de Almería.

El desarrollo de la jornada puso de relieve las virtudes de un Invernadero que tiene la flexibilidad de poder abrir totalmente el techo (con protección de malla anti-insectos en el techo si la presión de la zona es alta) para convertirse en sistema de producción a cielo abierto, en una malla sombra o en un invernadero con plástico, cuando este efecto es necesario por falta de luz o temperatura. Hay tres sistemas en uno, o como decía un productor – “un invernadero en invierno y un invernadero en verano”-.

Durante el invierno, la apertura del techo aporta flexibilidad en la aportación de luz solar al cultivo, durante el ciclo de producción, ya que hay días de invierno que la radiación solar es positiva para la planta. Esta aportación de luz, permite producir una planta más fuerte, con una tasa de transpiración más equilibrada, y posibilita eliminar los aspectos negativos que puede tener el exceso de condensación o humedad relativa, por la ventilación horizontal que ofrece en el techo.

Durante el verano la empresa utiliza un plástico con aditivo blanco que permite reducir la temperatura, teniendo unas diferencias dentro del invernadero de entre 8 y 10ºC respecto de la temperatura exterior. La versatilidad del sistema en verano permite abrir el techo durante la noche para poder ventilar el cultivo y evitar posibles enfermedades derivadas de la acumulación de calor.

El manejo de la producción bajo techo retráctil, ha ofrecido a su vez resultados a nivel de postcosecha, produciéndose fruta con más firmeza, más grados brix, alargando la vida de anaquel, y teniendo unas paredes internas más gruesas. La aportación de luz solar directa que aporta el techo permite incrementar densidades de planta, pues se evita la competencia de las plantas en su búsqueda de luz. La producción de una planta más sana, producirá una planta con un sistema inmunológico más fuerte, lo cual, manejando apropiadamente luz y humedad relativa, permitirá reducir los costes de producción en aplicaciones por enfermedades, que tienen su origen en el exceso de condensación o en un sistema inmunológico débil.

Esta flexibilidad que da el sistema en invierno y en verano, permite poder acudir a ventanas comerciales donde no se puede producir por exceso de temperatura o falta de luz, favoreciendo la situación en ventanas de oportunidad con precios de mercado más altos.

En la actualidad se están produciendo bajo invernadero de techo retráctil de Cravo, todas las hortalizas, frutas del bosque, producción de plántula, ornamentales, frutales, y en la actualidad se dispone de un modelo que permite la producción de papaya o cultivos tropicales todo el año.

En cuanto a los resultados de producción que se ofrecieron (producción en suelo), hay variedades de tomate bola en las que se obtiene 50kgs/m2 y de la variedad Roma hasta 35kgs/m2, habiendo variedades de pimiento en las que se está obteniendo hasta 17kgs/m2.

Después de los últimos años en los que el clima es cada vez más cambiante, la utilización del sistema Cravo permite adaptar nuestro cultivo a la demanda de luz, temperatura o humedad relativa simplemente con la flexibilidad que aporta el sistema y nos permitirá producir todo el año, con el compromiso constante de suministro a los supermercados.

Las estructuras tienen una resistencia al viento de 120 – 140 km/hora y los plásticos una duración media de 10-12 años. Los sistemas siendo automáticos están muy optimizados, pues permiten, operar una hectárea con un motor de 1,2kilovatios.

Acerca del Autor

Ana Rubio

Fotógrafa agrícola y redactora en joseantonioarcos.es

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