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CABECERA Pepinos Syngenta

El matrimonio de los cultivos raros

CABECERA AGROLINER INTEGRATE

Francisco y Adriana son un joven matrimonio de agricultores ejidenses que han convertido su finca en un laboratorio hortícola. Apasionados de los cultivos alternativos, ya han probado strike amarilla y morada, calabaza cacahuete, romanescu y col lombarda. Y les ha ido bien, aunque siguen rastreando y rastreando como haría el Alquimista con el metal dorado.

Col lombarda en un invernadero de El Ejido (Almería).
Col lombarda en un invernadero de El Ejido (Almería).

El suyo es un ejemplo de modelo familiar almeriense. Llevan entre los dos tres trozos de tierra que no alcanzan una hectárea. Y viven de ello, como hacían padres y abuelos generadores de este modelo hace medio siglo cuando todo eran pequeñas explotaciones.

En Fuente Nueva, a las faldas de la Sierra de Gádor, Adriana y Francisco tienen actualmente en su explotación col lombarda que esperan recolectar el próximo mes de junio. También romanescu. Y están confiados en sacar bien el cultivo, aunque las brásicas sean más propias de los cultivos al aire libre, por ejemplo, de la vecina Murcia. En una de las imágenes se puede observar el estado de la col lombarda.

A Adriana y Francisco los conocí hace unos días en una jornada de tomate en El Ejido. De ahí que en el retrato en el que aparecen ambos no haya cultivos alternativos, sino tomate verde ensalada, todo un referente consolidado del mar de plástico almeriense.

Francisco y Adriana son un matrimonio ejidense de agricultores de menos de 30 años. El relevo generacional.
Francisco y Adriana son un matrimonio ejidense de agricultores de menos de 30 años. El relevo generacional.

También les gusta bucear en variedades y tipologías menos extendidas. Más abajo podéis ver una imagen del tradicional pepino español con una piel más clara que las tipologías que actualmente dominan la pizarra de precios.

Pero me quiero detener en las calabazas cacahuete. Donde este año tienen coles, la pasada campaña cultivaban estas calabazas de un peso de entre 900 gramos y 1,2 kilos. “Las puse el 28 de febrero y las recogí a mediados de mayo, quince días antes que en la calle, y las vendí bien en la alhóndiga”, recuerda Fran. “Incluso a raíz de aquello se empezaron a introducir en la subasta a la que vamos”, añadía Adriana.

Este año por fechas no han podido poner calabaza, pero volverán a hacerlo más adelante, al igual que irán ahondando en su rica colección de cultivos hortícolas.

Variedades tradicionales de piel más clara.
Variedades tradicionales de piel más clara.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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