CABECERA AGROLINER INTEGRATE
Header-El Plantel 728×90
Header-El Plantel 728×90
Cabecera Trichodex

Cómo rentabilizar cada partícula de CO2 en el invernadero

FRONTPAGE-DIVISOR 8- logo-728×90

Maximizar la rentabilidad de los sistemas de inyección de CO2. Es el objetivo marcado por la empresa almeriense Sistemas de Calor (SDC) en el asesoramiento que lleva a cabo con sus agricultores para que estos puedan sacar el máximo partido a sus sistemas y equipos, ya sean de calefacción, de CO2 o de la sinergia entre ambos. El ingeniero agrícola Diego Montero es el que lleva a cabo estas charlas agronómicas.

Andrés Miguel Ruiz, ingeniero industrial de Sistemas de Calor, y Diego Montero, ingeniero agrícola de SDC.
Andrés Miguel Ruiz, ingeniero industrial de Sistemas de Calor, y Diego Montero, ingeniero agrícola de SDC.

“Hay que ventilar bien, en Almería prácticamente nunca se hace según el CO2, sino que se ventila pensando casi únicamente en términos de humedad y temperatura”, comenta este técnico de SDC.

En un sistema de fertilización carbónica o con enriquecimiento carbónico la gestión de la ventilación es clave para elevar la producción, ya sea en un multitúnel o en un tipo Almería.

En Almería se usa la ventilación pasiva, subir y bajar ventanas, lo cual es eficiente desde el punto de vista energético. Dentro del invernadero hay radiación, agua y minerales, pero empobrecimiento de CO2, que puede estar en torno al 20%, lo que redunda en menores producciones. “Se tiene en cuenta el abonado y otros factores, pero no se piensa en el empobrecimiento carbónico”, señala Diego Montero, que añade el siguiente ejemplo: Un empobrecimiento carbónico del 15% supone en un invernadero de tomate pérdidas de producción del 5-6%.

Fotosíntesis de las plantas.

Ejemplos prácticos

En un día nublado se abren más tiempo las bandas porque el agricultor está pensando en la temperatura y la humedad. Esa apertura provoca que se pierda CO2, con lo cual la planta trabaja y produce menos. Aquí se podría trasladar esa merma de tomate del 5-6% aludida anteriormente.

Más ejemplos. En los meses fríos se puede tener durante más tiempo en el interior del invernadero un nivel de CO2 de 600 ppm (partes por millón) porque se ventila menos. En este caso el problema, desde el punto de vista del enriquecimiento carbónico, estaría en la humedad que implicaría ventilar para reducirla, pero por el contrario reduce el CO2.

En verano hay mayor radiación y, por tanto, más crecimiento vegetativo. En este caso la inyección de CO2 depende de las necesidades de ventilación, hay que ajustar para mantener el nivel atmosférico más equilibrado.

Ahora con la llegada del calor se ventila en las horas centrales del día, sale CO2 fuera pero también entra dentro. La planta sigue comiendo, por ello hay que seguir inyectando CO2 con el propósito de mantener una concentración atmosférica aceptable, por ejemplo en torno al 400 ppm, para limitar las pérdidas por ventilación.

“A las 6 horas de la mañana dentro del invernadero hay más partes por millón de CO2 que en el exterior. Pongamos 600 ppm. El agricultor deja durante hora y media ese nivel para que la plantación lo absorba por completo como alimento y a partir de ahí se empieza a fertilizar”, describe este técnico de Sistemas de Calor (SDC), “al final del día, entre media y una hora antes de que anochezca se deja de fertilizar (inyección de CO2) porque por la noche la planta no come. Es el camino para rentabilizar cada partícula de CO2”.

Ventilación, SDC, Sistemas de Calor.

Incrementos de la producción

Tanto la radiación solar como la inyección de CO2 tienen una traslación en el incremento fotosintético o productivo. Pasar de 300 ppm a 400 ppm supone elevar los rendimientos productivos en un 10,8%, según los ensayos de Sistemas de Calor. Ese incremento sería del 12,1% más si se pasa de 400 ppm a 600 ppm, es decir de 300 ppm a 600 ppm habría una subida del tonelaje agrícola del 22,9%. Apurando aún más de 600 ppm a 900 ppm el crecimiento continúa, pero es desacelerado, un 9,2% (un acumulado del 32,1%).

Quiere esto decir que cada usuario debe buscar un equilibrio para optimizar su rendimiento de cultivo, acoplándolo a la situación del mercado, que es variable según las circunstancias y el momento.

Además, finaliza Diego Montero, ingeniero agrícola de SDC“es importante reseñar que el uso del CO2 reduce la transpiración de la planta, mejorando su eficiencia hídrica (aprovechamiento del agua) lo que contribuye a un menor gasto en litros de agua de riego por kilo producido y reducción de los problemas por humedad en el invernadero. Ambas ventajas tienen gran interés en nuestro medio producción”.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

Entradas Relacionadas

Deja un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *