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La Revolución Azul: hacia una nueva agricultura sin química

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Crónica de Pablo Campra, científico e investigador almeriense.- Almería puede y debe liderar a escala planetaria la introducción de tecnologías emergentes de energetización e información del agua de riego.

Que las plantas pueden crecer perfectamente sin inputs químicos es un hecho incontestable. Sólo hay que observar como funcionan los ecosistemas naturales mediante una compleja red de flujos y ciclos de materia y energía alimentados por la energía solar. Sin embargo, la revolución verde ha basado sus incrementos de producción y tierras agrícolas en la introducción en los sistemas agrarios de insumos de sustancias químicas completamente extrañas a los organismos y ecosistemas de la Tierra, distorsionando a largo plazo los ciclos naturales y llevando a nuestra producción de alimentos a niveles de insostenibilidad ambiental y e incrementos de riesgos de salud de los consumidores.

Esta insostenibilidad hace absolutamente necesario “resetear” por completo el sistema. La clave de este reto es hacerlo manteniendo los niveles de rendimientos y rentabilidad actuales, salvaguardando el medio de vida de millones de personas y la producción de alimentos en un mundo superpoblado.

Si bien se llevan haciendo notables esfuerzos en las últimas décadas hacia la reducción de insumos químicos, especialmente loables en la agricultura protegida almeriense, la presión de los mercados y la necesidad de mantener los rendimientos actuales hacen necesario compensar la reducción del uso de agroquímicos con otro tipo de inputs procedentes de fuentes sostenibles y con impacto ambiental nulo.

A la introducción de esos inputs energéticos denomino yo REVOLUCIÓN AZUL. Esta nueva revolución ya está en marcha en múltiples lugares del planeta y se basa fundamentalmente en dos tipos de agentes que proporcionan a los cultivos la vitalidad necesaria como para reducir o incluso eliminar por completo el uso de agroquímicos: energía e información. El medio por el cual se hacen llegar estos agentes a las plantas no es otro que el más abundante en el planeta: EL AGUA.

Las bases teóricas y experimentales de la capacidad del agua para almacenar y transmitir energía e información específica se asientan en numerosos estudios científicos y se fundamentan en la electrodinámica cuántica del agua. Es más, ya existen a disponibilidad del agricultor diversos sistemas de dinamización del agua de riego (mal llamados de “agua estructurada”) que han demostrado su eficacia, mediante el uso de energías “libres” sin impacto ambiental o climático.

En Almería, tenemos la suerte de haber ensayado ya con éxito una de estas tecnologías, con resultados avalados en un estudio exhaustivo realizado en la Estación Experimental de Palmerillas de la Fundación Cajamar. Se trata de la tecnología TAPANI. La aplicación de campos enérgicos al agua de fertirriego ha mostrado ya resultados concluyentes de mejoras en producción y calidad en tomate, pimiento, olivo, granada, naranjos, y otros cultivos,  desbloqueando de suelos saturados y con un gran potencial de ahorro en agua, fertilización y fitosanitarios.

Por el momento, al menos en lo que hayamos podido comprobar experimentalmente, esta es una tecnología lista para su aplicación en el sistema almeriense.

La segunda estrategia de actuación de la Revolución Azul es aun mas fascinante: en teoría es posible transferir la información de agroquímicos al agua de riego o de aplicación de fitosanitarios, como información electromagnética reduciendo o incluso eliminando por completo la presencia de sustancias químicas. Esto puede sonar a ciencia ficción, pero tanto el modelo teórico como diferentes experiencias reales permiten afirmar que la información agroquímica en un futuro se transmitirá en parte mediante agua informada.

En ello estamos numerosos científicos trabajando en este momento, y ya es posible diseñar ensayos para explorar la eficacia de esta transmisión. En concreto en el Centro ENEA en Roma (Agencia Nacional Italiana para la Energía y el Desarrollo Sostenible) me encuentro este año trabajando con el grupo de Bio-electromagnetismo explorando sistemas de transmisión de información al agua que podrían aplicarse en un plazo no muy lejano al sistema Almería de producción.

La ventaja de estos sistemas es su impacto ambiental nulo sobre el suelo y el cultivo, ya que las plantas extraen del agua información electromagnética y sólo utilizan aquella que les es precisa para su desarrollo.

Imagen NASA

La dinamización de aguas por otro lado potencia y optimiza esta transferencia de información. Ambas estrategias, ENERGIA e INFORMACIÓN en el agua agrícola deben ir asimismo de la mano de toda una panoplia de manejos agrarios sostenibles que ya han probado su éxito en la agricultura almeriense, como la agricultura ecológica, biodinámica y otros nuevos como la agricultura regenerativa que conformarán la agricultura sostenible del futuro.

La clave está en la dinamización y reequilibrio de las complejas interacciones planta-suelo, copiando siempre a la naturaleza como maestra de salud y sostenibilidad.

Hacemos desde aquí un llamamiento a aquellos interesados en liderar la REVOLUCIÓN AZUL haciendo ensayos controlados que permitan comprobar la eficacia de estos sistemas vanguardistas en condiciones y cultivos específicos. Almería tiene de nuevo la oportunidad de ponerse a la cabeza de esta nueva revolución. La Revolución Azul. No hay marcha atrás…

pcampra@ual.es 

The Blue Revolution: towards a new agriculture without chemistry

Chronicle by Pablo Campra, scientist and researcher from Almeria.– Almería horticulture can and should lead on a planetary scale the introduction of emerging technologies for energy and information in irrigation water.

The fact that plants can grow without chemical inputs is an unquestioned fact. We just need to observe how natural ecosystems work through a complex network of flows and cycles of matter and energy fed by solar energy. However, the green revolution has based its increases in farmlands and productions on the introduction into agricultural systems of inputs of chemicals completely estrange to the organisms and ecosystems of the Earth, disturbing long-term natural cycles and leading to our production of food at levels of environmental unsustainability and increases in consumer health risks.

This unsustainability makes it necessary to fully “reset” the system. The key to this challenge is to do so while maintaining the levels of current returns and profitability, safeguarding the livelihoods of millions of people and the production of food in an overpopulated world.

Artistic representation of water, a quantum system capable of transferring vitality to crops.

While considerable efforts have been made in recent decades towards the reduction of chemical inputs, especially laudable in Almeria’s protected agriculture, the pressure of the markets and the need to maintain current yields make it necessary to compensate for the reduction in the use of agrochemicals with another type of inputs from sustainable sources and with zero environmental impact.

I call the introduction of these free energy inputs BLUE REVOLUTION. This new revolution is already underway in multiple experiences throughout the planet. It is based fundamentally on two types of agents that provide crops with the necessary vitality to reduce or even completely eliminate the use of agrochemicals: energy and information. The medium by which these agents can be transferred to plants is none other than the most abundant substance on the planet: WATER.

The theoretical and experimental bases of the potental of water to store and transmit energy and specific information are based on numerous scientific studies, founded on the quantum electrodynamics science of water. Moreover, there are already available for the farmer various systems of DINAMIZATION of irrigation water (misnamed “structured water”) that have proven their effectiveness, by the use of “free” energies with no environmental or climatic impact.

In Almeria, we are fortunate to have already successfully tested one of these technologies, with results supported by an exhaustive study carried out at the Palmerillas Experimental Station of the Cajamar Foundation. It is called TAPANI technology. The application of energy fields to irrigation water has already shown conclusive improvements in production and quality of tomato, pepper, olive, pomegranate, orange, and other crops, unblocking saturated soils and with a great potential for water, fertilization and phytosanitary savings.

For the moment, at least in what we have been able to verify experimentally, this technology is ready for its extended application in the Almeria system.

The second strategy of action of the Blue Revolution is even more fascinating: in theory it is possible to transfer the information from agrochemicals to irrigation water or to the application of phytosanitary products, as electromagnetic information, reducing or even eliminating completely the presence of chemical substances in the water. This may sound like science fiction, but both the theoretical model and different real experiences allow us to affirm that the agrochemical information in the future will be transmitted partly through informed water.

 

Several research groups are working on this line, and it is already possible to design field trials to explore the effectiveness of this transmission. For instance, at ENEA research center in Rome (Italian National Agency for Energy and Sustainable Development), I am working this year with the Bio-electromagnetism group, exploring systems for transmitting information to water that could be applied in a short term in Almería production system.

The advantage of these systems is their null environmental impact on the soil and the crops, since the plants can extract electromagnetic information from water and only use that which is necessary for their development.

The energization of water on the other hand enhances and optimizes this transfer of information. Both strategies, ENERGY and INFORMATION in agricultural water must also go hand in hand with a panoply of sustainable agrarian management practices that have already shown their success in Almeria system, such as organic farming, biodynamic agriculture, and future approaches such as regenerative agriculture that will make up the sustainable agriculture of the future.

The key is the revitalization and rebalancing of the complex plant-soil interactions, always copying nature as a master of health and sustainability.

We make a call from here to those interested in leading the BLUE REVOLUTION making controlled trials that allow to verify the effectiveness of these avant-garde systems under specific conditions and crops. Almería has again the opportunity to take the lead in this historic jump: THE BLUE REVOLUTION. There’s no way back …

pcampra@ual.es

Acerca del Autor

Ana Rubio

Fotógrafa agrícola y redactora en joseantonioarcos.es

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1 Comment

  1. Javi

    Buenas noches. Si es interesante el estudio con su descubrimiento perooo en estos estufios se esta hablando de AGUA repititivamente.
    Revolución Azul con dos tipos de agentes que proporcionan vitalidad y eliminan el uso de agroquimicosy el medio de suministrarselo es el AGUA. EL almacenamiento y la transmisión electromagnética cuantica del AGUA es la idealcon un sistema de dinaminacion. La tecnologia TAPANI ( la aplicacion de campos energeticos al AGUA de fertilizacion).
    La 2ª de actuacion (Revolucion Azul) transferir en el AGUA de riegola informacion electromagnetica y la transmisión de información agroquimica a través del agua.
    La los estudios tendrán unos resultados buenos, seguro.
    En este campo de invernaderos de Almeria generamos el 28% de los ingresos netos de Andalucia. Los politicos se han propuesto apretarnos la soga del cuello, como?
    Bien Pablo yo soy agricultor de una extensión de 3hct. Y vivo diariamente la politica y empezaron convirtiendo las aguas privadas en publicas para reducir los mt³/htc. (6800) y encarezerla. Paralelamente la obligatoriedad de consumir agua desalada a 0,33ctm./mt³ a una conductividad de 0,2 de conductividad y con visperas de irla encareciendo.
    Pablo yo soy de la opinión que en los estudios aparece la palabra AGUA demasiado.

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