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CABECERA TRICHODEX BIOPROTECCION

La tormenta “perfecta”

CABECERA AGROLINER INTEGRATE

Los agricultores de Alicante, Murcia, Albacete y Almería son los que verdaderamente entienden la magnitud de la tragedia acaecida desde el cielo sobre sus campos de cultivo. Circulan por las redes sociales centenares de imágenes en las que un río de lodo ha transformado un modo de vida en una ruina. Es la puntita a un sector, el primario, que vive tan desprotegido como se han sentido estos días todos aquellos que han sufrido en sus carnes los efectos de la gota fría.

La gota fría o DANA sobre Alicante, Murcia, Albacete y Almería. /joseantonioarcos.es
San Javier, región de Murcia.

La tormenta perfecta no es la DANA, es la puntilla o gota de un vaso colmado ya hasta arriba. Esta semana está convocada una doble huelga del sector agropecuario en España, 18 y 19 de septiembre, auspiciada por catorce organizaciones agrarias de varias regiones del país. Motivos no les faltan, y ahora con la desgracia sobrevenida en todo el sureste peninsular la situación para muchos será insostenible.

Pero esos que no podrán continuar en la actividad serán foco de interés mediático apenas unos días, el tiempo que la atención de la opinión pública vire hacia cualquier otra cuestión que los grandes medios tercien, ya sea de política, sucesos o temas vacuos. Porque lo importante para muchos, el sector primario, por desgracia es indiferente para una gran mayoría.

La gota fría o DANA sobre Alicante, Murcia, Albacete y Almería. /joseantonioarcos.es

El divorcio entre el mundo rural y el urbanita va sumando años. A la opinión pública de masas ni le preocupa ni le ocupa lo que ocurre en las zonas rurales. Solo hay que recorrerse el país en sus cuatro puntos cardinales para comprender que esos hombres y mujeres que viven del agro serán ellos solos los que tendrán que “sacarse las castañas del fuego”. Que no esperen ayudas externas porque ni les entienden ni les comprenden.

La tormenta perfecta es también la enfermedad crónica de los bajos precios. Los precios, por ejemplo de las hortalizas, son hoy día – en términos de economía real, quitando las subidas del IPC – los mismos que a finales de la década de los 70. El agricultor, al que se le han encarecido los costes de producción hasta un nivel de asfixia, observa cómo su actividad es cada día menos rentable. En cambio, se le exige más. Ahí están las normas que reclama cada supermercado, las certificaciones que exige cada área de actividad o la subida de la mayoría de insumos. Y por supuesto la presión de la mano de obra, escasa, poco cualificada y con revisiones al alza. Sin embargo, nunca están al alza los precios que se pagan por esos frutos del campo. Una evidente contradicción.

Y la guinda de la tormenta perfecta son los acuerdos con terceros países, ya sea para las frutas y hortalizas como para los cítricos. Acuerdos en muchos casos en los que no se ayuda a esos otros países en vías de desarrollo, ya que son los propios capitales europeos los que invierten en esas otras zonas de producción para beneficiarse de los bajos costes y de la política comunitaria que mueven hábilmente desde Bruselas a través de sus lobbies.

Es la tormenta perfecta. Y de ella, ¿quién habla?

Instalaciones de la cooperativa Hortamira en el Mar Menor, inundadas por las lluvias. /joseantonioarcos.es
Instalaciones de la cooperativa Hortamira en el Mar Menor, inundadas por las lluvias.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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