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CABECERA Pepinos Syngenta

En el campo no sobra nadie

CABECERA AGROLINER INTEGRATE

No existe un “ellos” dentro del sector. Pensar de otro modo es estrellarse contra un muro. Los agricultores más experimentados lo saben bien. En la hemeroteca de nuestra memoria colectiva siempre hay una misma piedra en mitad del camino que ha sido la que ha hecho de lastre: la unidad. Un campo que actúa como un todo, que rema en una misma dirección aún con sus diferencias internas, es más respetado y se tiene más en cuenta por aquellos que toman las decisiones, llámese políticos, que un campo en el que cada uno hace la guerra por su cuenta.

Los que bien me conocéis sabéis que siempre doy voz al agricultor, al primer eslabón de la cadena que es el que hace posible todo el milagro de nuestra agricultura. Allá donde hay un agricultor con ganas y decisión por mejorar las cosas, nuestra web siempre le da la palabra. ¿Y por qué lo hacemos? Porque somos conscientes de que la batalla no está dentro, sino fuera. Es la indiferencia y el desconocimiento de la opinión pública, de la clase política y de los diferentes lobbies la que arrincona a la agricultura. El resto son compañeros, mal o bien avenidos, pero compañeros de fatiga.

Agricultores tirando berenjenas por los bajos precios en Almería. /joseantonioarcos.es

Nuestro modelo agrícola tiene en su raíz una dualidad que es un arma de doble filo: el individualismo emprendedor. Por un lado, sin ese carácter emprendedor no se habrían levantado los invernaderos de Almería y Granada, pero al mismo tiempo ese emprendimiento es individualista. Al fin y al cabo en Almería hay alrededor de 18.000 agricultores, es decir, 18.000 empresarios, cada uno con su propia visión de las cosas, con un punto de vista y unos planteamientos diferentes. Es como si quisiéramos poner de acuerdo a 18.000 jefes, ¿difícil, verdad?

Dicho esto la unidad no solo puede ser una aspiración, un deseo, una idea; sino que debe ser una necesidad de obligada supervivencia. La agricultura es un barco, si se hunde, se hunde para todos, no para unos pocos. La apertura de fronteras de hoy día, la globalidad actual y la competencia creciente hacen que todos vayamos en el mismo barco. Si Almería y Granada pierden músculo, pierden agricultores, entonces serán aún más irrelevantes de lo que son hoy día.

Se trata de abrir los ojos. Y de hacer un pequeño ejercicio de cura de humildad para poder preguntarse lo siguiente: ¿Es estratégica la agricultura en la política? ¿es tenida en cuenta la agricultura entre aquellos que toman decisiones? ¿es conocida la agricultura entre la opinión pública? ¿es valiosa la agricultura más allá de nuestro sector? La respuesta es que no. Así que cuanto más desunidos estemos, más indiferentes resultaremos. Menos molestos y más prescindibles seremos.

Agricultores tirando berenjenas por los bajos precios en Almería. /joseantonioarcos.es

El único futuro de la agricultura tal y como la conocemos en la actualidad pasa por la unidad del sector en su conjunto. No estoy hablando solo de unidad de organizaciones agrarias, asociaciones o colectivos varios de productores, que también; tampoco estoy hablando solo de unidad de organizaciones empresariales (comercializadoras) y de productores (asociaciones o sindicatos), que también; sino que voy más allá. El sector tiene que unir sus patas en todo lo anterior (agricultores y empresas de comercialización), pero también debe hacer pilar con los diferentes agentes que también son sectoriales, es decir, industria auxiliar, universidades y centros educativos y administraciones locales. De ese modo la sociedad civil de ambas provincias tendrá sensibilidad y empatía hacia el sector, al que no verá como un auténtico desconocido, y arrimará el hombro. La soledad de los agricultores y de sus empresas será entonces menos soledad. Solo así el sector se puede hacer respetar. Solo así podrá ser escuchado, como lo son otros sectores y actividades.

Y no importa que entre todos los agentes antes mencionados allá incluso más diferencias que similitudes, no importa los desencuentros que se hayan tenido en el pasado o en presente más reciente porque por encima de ello hay una causa de fuerza mayor que debe unir a todos como el pegamento: la supervivencia. Si se consiguiese esto alguna vez, el lobby de presión no habría que fabricarlo en Bruselas, sino que estaría en origen, en las provincias de Almería y Granada.

Pero voy un poco más allá. En estos últimos años mi compañera y yo hemos recorrido toda la Península Ibérica, y parte de las Canarias, adentrándonos en cada rincón habitado por un agricultor. Y los problemas en todos y cada uno de los lugares de España y Portugal son idénticos. Si esa unidad, obligada por la supervivencia, cuajase algún día en Almería y Granada; podría extenderse como una cadena de abrazos por el resto de zonas agrarias de Andalucía, por Murcia y todo el Levante español y así por el resto del país. Y si esa quimera algún día cuajase, la agricultura sería tenida en cuenta en la agenda política y muchos de los problemas actuales habrían sido superados.

No existe un “ellos” dentro del sector. Existe un “nosotros”.

Acerca del Autor

joseantonioarcos

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra; licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Complutense de Madrid, con título de experto en Unión Europea. Periodista especializado en información agrícola.

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2 Comments

  1. Avatar
    Francisco Garrido

    Muy buen artículo, estoy totalmente de acuerdo con todo lo que has dicho. Opino que el futuro pasa por esa unión. Más allá del tema de los precios también para elaborar una correcta planificación de cultivo y así evitar grandes desequilibrios. El futuro nos demanda una visión más empresarial y estratégica con más adaptación a la demanda.
    Muchas gracias por apoyar de un modo original, profesional y admirable a este sector.

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