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La “vacuna” definitiva contra los coronavirus: verdura fresca, fruta y hábitos saludables

La “vacuna” definitiva contra los coronavirus: verdura fresca, fruta y hábitos saludables

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Dr. Pablo Campra Madrid

Licenciado en Ciencias Biológicas. Doctor en Ciencias Químicas. Profesor de la Universidad de Almería, Área de Tecnología de Alimentos

La manera más efectiva de limitar la transmisión, virulencia y mortalidad presente y futura de este tipo de epidemias es la adopción masiva de una dieta y hábitos naturales. Ya no caben más excusas.

En estos días aciagos de paranoia y confinamiento, al igual que durante los últimos 200 años, se nos está haciendo creer que la investigación científica va a descubrir pronto la solución final a la enfermedad en algún tipo de molécula milagrosa, y en este caso, contra una variedad concreta, de un tipo concreto de virus, que podremos “matar” y eliminar de nuestras vidas. Nada más lejos de la verdad científica. Como sabemos por la epidemiología, este nuevo coronavirus, otros que vendrán, o el mismo mutado en nuevas oleadas, estarán como siempre han estado en nuestras vidas, atacando con mayor virulencia a aquellos individuos con estado de salud y sistemas inmunes más debilitados, no solo por la edad avanzada, sino por hábitos de vida insanos llevados durante años.

La vacuna definitiva contra los coranovirus: verduras frescas, fruta y hábitos saludables-joseantonioarcos.es
El científico Pablo Campra confinado en su casa de Almería.

Esto es lo que indican los estudios epidemiológicos y clínicos publicados hasta la fecha tanto sobre el COVID-19 como por coronavirus similares responsables de epidemias anteriores como el SARS (2002) y el MERS (2012), o igualmente en complicaciones de patologías comparables como gripes y catarros. En la mayoría de los casos registrados, este nuevo coronavirus es realmente peligroso y puede ser letal sobre todo para aquellos pacientes que ya tenían patologías previas o marcadores sanguíneos de trastornos fisiológicos o metabólicos ocultos (inflamación y estrés oxidativo),  que a la larga se manifiestan como las principales enfermedades crónicas debidas a la dieta y modo de vida llamado occidental: hipertensión, diabetes, síndrome metabólico, enfermedades respiratorias, autoinmunes, neuro-degenerativas y cardiovasculares, cáncer, obesidad…etc.

En particular, nuestra línea de investigación en la Universidad de Almería en los últimos años ha tratado de aportar más pruebas científicas de que la incidencia y gravedad de estas enfermedades puede prevenirse mediante una dieta adecuada. En particular, hemos aportado pruebas del potencial quimiopreventivo de tomates, ajos, pimientos, aceite de oliva frente al cáncer de colon, y más aún de su potente combinación en un gazpacho fresco casero. Pues bien, la literatura epidemiológica sobre evaluación del riesgo de complicaciones y mortalidad en infecciones por virus muy similares al COVID-19, como catarros y gripes, nos permite afirmar que esta misma alimentación y hábitos saludables son la mejor y más efectiva “vacuna” a medio y largo plazo, contra ésta y de paso contra todas las demás  enfermedades crónicas asociadas al modo de vida occidental. Además, sin efectos secundarios y con una potencial reducción drástica de gastos sanitarios.

Por ello vamos a divulgar en este post unas recomendaciones nutricionales que, a pesar de estar disponibles para cualquiera que quiera informarse más allá de la psicosis mediática actual, insólitamente no se están haciendo desde las autoridades sanitarias ni desde los medios masivos, y que están plenamente apoyadas por miles de estudios epidemiológicos y clínicos sobre salud y enfermedad.

Alimentación saludable frente al coronavirus-joseantonioarcos,es

Como ya sabían los antiguos clásicos, contra la enfermedad, mens sana in corpore sano. Ejercicio, mente y alimento, el lema hipocrático lamentablemente olvidado (incluso reprimido legalmente) de que “El alimento sea tu medicina, tu medicina tu alimento”. Igualmente importante es el ejercicio físico moderado (¡al sol y aire libre!), así como el sosiego mental y espiritual, evitar toda ansiedad, miedo desatado y estrés existencial. Hablaremos aquí en concreto de la inaplazable urgencia de difundir masivamente la adquisición de una dieta saludable antiinflamatoria e inmunomoduladora.

Precisamente lo contrario de lo que se está haciendo en estos días de miedo, desinformación y esperanzas vanas en remedios farmacéuticos milagrosos. Gente confinada entre cuatro paredes, forzada al sedentarismo, ansiosa, deprimida y estresada por el bombardeo mediático, con relaciones sociales y familiares impedidas o conflictivas, alejada de ambientes naturales, sin tomar el sol, y abalanzándose a los supermercados para atiborrarse de carnes, lácteos, alimentos procesados desnaturalizados, pastas e hidratos, gluten, aditivos, alcohol y azucares o refrescos azucarados…(¡En vez de abalanzarse sobre los puestos de verduras y frutas!!), todos ellos factores claramente pro-inflamatorios e inmunodepresivos…el terreno perfecto para preparar el desembarco ineludible del virus con la virulencia que estamos viendo…sólo cuando nuestro sistema defensivo y microbiota le dejan proliferar.

Recomendaciones nutricionales frente al coronavirus-joseantonioarcos.es

Se debe dejar claro, aunque se esté lógicamente evitando hacerlo de momento por evitar el colapso sanitario, que el actual confinamiento de la población SÓLO ofrece protección INDIVIDUAL frente a ESTE  coronavirus A CORTO PLAZO, a no ser que nos aislemos el resto de nuestras vidas. El objetivo del confinamiento es meramente epidemiológico, sólo para disminuir la tasa de transmisión, no la transmisión a medio y largo plazo que será generalizada en los próximos meses y años. Lo que no se dice es que en cuestión de meses este nuevo coronavirus llamará a la puerta de TODOS y cada uno de nosotros para testar la fortaleza de nuestro sistema defensivo, o mejor dicho, la salud y coherencia de nuestros sistemas biológico y microbiológico.  Y ahí, al igual que está ocurriendo ahora mismo en todos los que están siendo infectados, no valdrán confinamientos ni mascarillas, sino exclusivamente el estado de funcionamiento óptimo de nuestro sistema inmunitario y de sus mecanismos de inflamación, cuya función no es otra que facilitar la actuación de los diversos agentes inmunitarios, células y biomoléculas inmuno-moduladoras para evitar la proliferación patológica de cualquier especie microbiológica. Y esos sistemas son los que es INAPLAZABLE enseñar a la población desde ya que pueden potenciarse con la adopción de hábitos saludables y alimentarios, reduciéndose con ello a medio plazo (y posiblemente también a corto plazo) las tasas de transmisión, virulencia y mortalidad actuales, según sugiere toda la literatura epidemiológica de éste y otros virus similares.

recomendaciones nutricionales en tiempos del coronavirus-joseantonioarcos.es

Por tanto, la única manera de que cuando final e ineludiblemente este nuevo virus contacte con nuestro organismo sea asintomático,  o leve, y no desencadene procesos graves que puedan llegar a causar la muerte por neumonía, síndrome respiratorio o complicaciones asociadas, es fortalecer con antelación nuestro sistema inmunitario, equilibrar nuestra microbiota y tener listo un sistema asociado de procesos inflamatorios coherente y bien modulado. Y eso a la larga no se consigue en absoluto con el confinamiento indefinido ni con vacunas estacionales. Por el contrario, de prolongarse durante semanas (o meses) este confinamiento, en miles o quizás millones de personas la depresión del sistema inmunitario e inflamatorio causadas por la limitación de ejercicio y movimiento, el estancamiento de líquidos corporales, el bloqueo de sistemas de comunicaciones bio-electromagnéticas de sistemas muscular y conectivo inactivos, la falta de luz solar (por deficiencia de síntesis de vitamina D antiinflamatoria), y de aire puro electronegativo antioxidante, la ansiedad y estrés económicos, el aislamiento psicológico y social, el aburrimiento, la depresión y los conflictos de convivencia, la mala alimentación, y el exceso de exposición a ondas electromagnéticas de todo tipo de wifis y pantallas, llevarán (y probablemente YA lo estén provocando),  a un incremento en el número y gravedad de todo tipo de patologías asociadas al estilo de vida occidental cuyos números de “infectados” y fallecidos jamás conoceremos porque no se contarán en los medios, pero serán con total seguridad superiores a los habituales, que ya cuentan por cientos de miles anualmente.

Alimentación saludable frente al coranovirus-joseantonioarcos.es

A pesar de esta situación, y por los riesgos sobre la salud del estrés mental, es fundamental ser optimistas, y que este confinamiento no dure demasiado, pero en mi opinión, la sociedad civil debe empezar desde ya a pedir a los responsables públicos que habiliten cuanto antes la manera de permitir a la población salir a pasear y a hacer deporte al aire libre (fundamental para la salud mental y el sistema inmunitario), como se está permitiendo en otros países, por ejemplo con limitaciones necesarias por la cuarentena (por ejemplo, deporte individual o mascarilla o por  turnos, o distanciamientos, etc…), o en poco tiempo tendremos una crisis masiva sanitaria de un sinfín de patologías diversas, pero silenciosa y silenciada en los medios.

En este contexto, desde la perspectiva de nuestra línea de investigación orientada a la quimioprevención por la dieta, creo que esta crisis es una oportunidad para concienciar definitivamente a la población de la trascendencia de seguir las recomendaciones básicas de una dieta natural saludable. Todos hemos oído hablar de la dieta mediterránea, de la necesidad de tomar frutas y verduras, etc., de una dieta equilibrada, pero la tendencia es su abandono por la dieta occidental basada en alimentos procesados. Por cierto, algunas de estas recomendaciones aun adolecen de errores graves, el principal el paradigma de que la base de una pirámide alimentaria debe ser de carbohidratos (pan, patatas y pasta) en vez de una base de productos vegetales frescos y no procesados. Valga como ejemplo de dieta realmente quimiopreventiva el “plato saludable” recomendado por la Universidad de Harvard, donde la mitad de la dieta debe estar constituida por este tipo de superalimentos, o alimentos vegetales quimiopreventivos. Interesante anotar aquí que como se ve, hay una mayor proporción de verdura que de fruta. Ello se debe a que el exceso de frutas (y no digamos de zumos e inventos “detox” puede ser proinflamatorio por la elevada carga glucémica. Por tanto, las frutas deben tomarse a bocados, o 1-2 vaso de zumos diarios máximo.

Verduras frescas, frutas y hábitos saludablles son la receta para afrontar el coronavirus-joseantonioarcos.es

 

Otro error frecuente es obviar que el verdadero “VIRUS” de la alimentación occidental no es otro que el azúcar, presente en exceso en nuestra dieta en todo tipo de alimentos procesados, además del excesivo consumo de hidratos y bollería que, al fin y al cabo, termina como azúcar en sangre, aunque sea a menor velocidad o índice glucémico. El azúcar es fuertemente proinflamatorio, al activar picos de insulina que desencadenan toda una cadena inflamatoria que probablemente se encuentra en el origen de la mayoría de las enfermedades crónicas occidentales, causando millones de enfermedades y fallecimientos. Proinflamatorios son también los tóxicos ambientales y muchos de los aditivos químicos que incluyen los alimentos procesados, por lo que en esta situación de urgencia debe recomendarse encarecidamente el consumo de alimentos frescos, no procesados ni tratados térmicamente. Esto último es muy importante, puesto que el calor destruye parte de las biomoléculas quimiopreventivas. Por ejemplo, los zumos y gazpachos deben hacerse prioritariamente en casa o adquirirse frescos, no pasteurizados (existe ya esta oferta en supermercados, refrigerados de caducidad inferior a una semana).

No obstante, en esta situación de alarma sanitaria no basta solamente recomendar una dieta mediterránea saludable indefinida (lo que ni siquiera se está haciendo). Necesita ser difundido y aplicado masivamente es el hecho de que existen en concreto determinados superalimentos vegetales (así como una variada oferta de plantas medicinales) que tienen efecto potenciador del sistema inmunitario y modulador de la inflamación, y por tanto protegen de la virulencia en procesos catarrales, gripales e infecciones por virus similares como el COVID-19. Por lo tanto,

¿cuáles son estos supervegetales antiCOVID19?

Pues sencillamente los mismos que se conocen desde los albores de la humanidad como preventivos o paliativos de procesos catarrales o resfriados comunes, causados por otros coronavirus similares que conviven con nosotros (al menos 4 diferentes, que se sepa) y de gripes causadas por influenzavirus. Porque, aunque el COVID-19 sea algo más virulento por su novedad que los responsables de estas patologías respiratorias, la etiología, epidemiología, patogenicidad, transmisión, cuadro clínico, complicaciones y tratamientos son muy similares. Es decir, cualquier hábito o remedio conocido contra catarros y gripe tendrá probablemente un efecto significativo en la reducción de las tasas de transmisión, virulencia y mortalidad del COVID-19. Nosotros nos guiaremos aquí por la extensa literatura científica basada en estudios epidemiológicos, dietéticos, y ensayos in vitro, con animales o clínicos que demuestran la presencia en estos productos naturales de biomoléculas que han mostrado actividad quimio-preventiva, e incluso terapéutica, frente a múltiples enfermedades crónicas e infecciosas. Entre éstas biomoléculas están todo tipo de antioxidantes conocidos como las vitaminas y toda una seria de fitoquímicos o micronutrientes con contrastada actividad como carotenoides, polifenoles, terpenoides, fitoesteroles, compuestos de azufre.. . A estos compuestos orgánicos debemos añadir sales minerales variadas como selenio, zinc, magnesio, zinc…

Algunas de estas sustancias han sido ensayadas en ensayos clínicos de intervención nutricional como adyuvantes del tratamiento principal, algunos contra coronavirus similares. En estos ensayos se constató la importancia del estado nutricional del paciente en el desarrollo y letalidad de la enfermedad y en la eficacia de los tratamientos convencionales.

Según los estudios disponibles, entre estas biomoléculas con potencial eficacia terapéutica contra el COVID-19 ofrecerían protección a través de diversos mecanismos, tales como actividad antioxidante (vitamina C), anti-infectiva celular (vitamina A), anti-inflamatoria (Vit B3), estimulante de células defensivas (zinc, vitamina D), reductora del estrés oxidativo (flavonoides, selenio, vit C y E), etc., si bien es probable que cada una de ellas tenga efectos múltiples y que actúen en combinación o sinergia entre todas ellas cuando son de origen dietético. Por ello debe quedar claro que en productos naturales estas biomoléculas siempre aparecen disueltas en matrices alimentarias acuosas complejas donde son realmente efectivas, por lo que para actuar como quimiopreventivas deben consumirse preferentemente en sus alimentos, y en estado fresco, dado que en su mayoría se destruyen por el calor. Es decir, salvo casos de deficiencias pasajeras debidamente diagnosticadas por un médico, pretender suplementar habitualmente una dieta deficiente con pastillas, complementos vitamínicos o biomoléculas aisladas del alimento es un error que puede resultar contraproducente a la larga.

Recomendaciones nutricionales frente al coronavirus-joseantonioarcos.es

Sin ánimo de ser exhaustivos, y sin considerar alimentos exóticos, probablemente efectivos, pero de inviable consumo dietético habitual, podemos enumerar algunos grupos de estos grupos de alimentos vegetales comunes ricos en fitoquímicos bioactivos inmunomoduladores y antiinflamatorios:

  • Ajo. Este bulbo es de sobra conocido por sus efectos “antibacterianos, antivirales y antifúngicos”…o en realidad, por sus efectos reguladores del mantenimiento de los equilibrios de microbiota en el organismo, que es el enfoque holístico correcto. Existen estudios que muestran la actividad potenciadora del sistema inmunitario del ajo, aumentando los glóbulos blancos y su efecto beneficioso en procesos catarrales en ensayos en humanos. Estos efectos se atribuyen al compuesto azufrado alicina, que se forma exclusivamente al cortarlo (ojo), aunque es probable que actúe en sinergia con otros muchos compuestos de la matriz. Además, el ajo posee cantidades considerables de vitaminas C y K, folato (Vit B9) y colina, un potente antiinflamatorio, magnesio, potasio, selenio…Igualmente, los ajos deben comerse crudos, porque la alicina se destruye con el calor. Una cantidad 2 a 4 dientes diarios sería recomendable en temporadas de gripe o epidemia.
  • Aceite de oliva, virgen extra por su puesto y sin calentar. Por su uso como complemento en recetas típicas de la dieta mediterránea como ensaladas, gazpacho y salmorejo, tiene una función clave en el aumento de la biodisponibilidad en el organismo de estas sustancias, debido a que en su mayoría son lipófilas y necesitan del aceite para poder ser absorbidas al máximo tras la digestión, cooperando con las sales biliares y jugos intestinales para ello. Por tanto, es esencial que ensaladas, gazpachos y otras recetas lleven su proporción de aceite tradicionalmente empleada para tener toda la efectividad quimiopreventiva posible. Pero además de esta función transportadora, el aceite de oliva tiene sus propias biomoléculas activas como terpenos, vitaminas E y K, fitoesteroles…
  • Otros aceites vegetales (en su matriz alimentaria en frutos secos, aguacate, etc..), no desnaturalizados por tratamientos térmicos (frutos secos crudos, no fritos). Los frutos secos tienen además vitaminas del grupo B que son inmunoestimulantes.
  • Ojo, los aceites vegetales de semilla que tomamos en exceso en alimentos procesados (girasol, palma, colza…) SON PROINFLAMATORIOS en el contexto de las dietas actuales, por tener ácidos grasos w6 y por ello alterar la proporción W6/W3 saludable, estimada en 2/1 y muy superior en dietas occidentales (1:20 o 1:30). De ahí la importancia de tomar aceites de pescado para reequilibrar esta proporción proinflamatoria, ya que los w3 son moduladores de respuesta inmune.
  • Cítricos, naranja y limón. Además del archiconocido aporte de vitamina C, aportan potasio, magnesio, provitamina A, ácido fólico, carotenoides y flavonoides que potencian la actividad de la vitamina C e incrementan el número de leucocitos. Sin olvidar la colina.
  • Verduras ricas en vitamina C, junto con una gran diversidad de fitoquimicos activos, como los consabidos cítricos, pero también tomates, pimientos, brócoli y otras verduras son muy ricas en vitamina C. Las verduras coloreadas, con tonos rojos, purpura, amarillo, etc…debidos al contenido en carotenoides responsables de estas coloraciones. Los carotenoides son de las biomoléculas más estudiadas en actividad quimiopreventiva frente a diversas patologías crónicas, entre ellas cáncer y cardiovasculares. Por ejemplo, un tomate contiene vitaminas C, K, carotenoides como pro-vitamina A (betacaroteno), licopeno y luteína, folato, colina, fitoesteroles, todas ellas biomoléculas activas quimio-preventivas de patologías crónicas.
  • Gazpacho y salmorejo. Aquí cabe recordar que estas verduras son mucho más efectivas combinadas en ensaladas y gazpacho con aceite de oliva que tomadas aisladamente, como demostramos en nuestra investigación sobre gazpacho y actividad anticáncer. El salmorejo además aporta mayor cantidad de ajo, por lo que es más potente incluso contra procesos gripales o similares como el que nos ocupa.
  • Zanahorias y calabazas, por su alto contenido en carotenoides, que le dan su color anaranjado, luteína, folato y fitoesteroles.
  • Setas. Debido a los betaglucanos, fibras que refuerzan la inmunidad y la formación de macrófagos y linfocitos que atacan patógenos como los virus respiratorios. Se ha demostrado su eficacia no sólo en la prevención sino en el tratamiento de gripes y resfriados. Sin hablar de setas exóticas, los champiñones por ejemplo contienen vitaminas C y D, folato y colina, magnesio y selenio…
  • Raíces como jengibre, con un elevado contenido en colina, magnesio y fitoesteroles, una raíz que ha demostrado su poder antiinflamatorio que alivia los síntomas de la gripe, como fiebre y congestión nasal.
  • Todo tipo de especias poseen actividad antioxidante, entre las que destacamos la cúrcuma, rica en vitamina C, colina y folato, además conocido anticancerígeno asociado al polifenol.
  • Brásicas, de la familia de la coliflor, broccoli, coles,.. Deben ser cocinados con suavidad preferentemente al vapor. Por ejemplo, el broccoli es rico en provitamina A, vitaminas C y K, luteína, folato, colina, magnesio, selenio, y compuestos azufrados que han mostrado su actividad anticancerígena.
  • Frutas del bosque como arándanos, fresas, etc…, cuyo color intenso por antocianos y carotenoides es un indicador de su bioactividad como hemos dicho. Los arándanos por ejemplo son ricos en provitamina A, luteína, vitamina K, folato y potasio.
  • Hortalizas foliáceas de color verde (lechugas, escarola, etc…), debido a que las clorofilas han mostrado también actividad anticancerígena en estudios. Las lechugas por ejemplo son ricas asimismo en vitaminas C y K, en provitamina A (betacaroteno), luteína y folato.
  • No olvidemos otros vegetales que aportan polifenoles, biomoléculas altamente bioactivas y anticancerígenas, como por ejemplo la quercetina en manzana, la cebolla, uvas y granadas, además del aceite de oliva también.
  • Las granadas son una de las frutas con una actividad antioxidante y anticancerígena más eficaz, por tanto no estaría de más incluirla a diario en nuestra dieta, o bien como zumo, siempre sin pasteurizar en la medida de lo posible.

Imprescindible recalcar que estos superveggies deben tomarse habitualmente y en el contexto de una dieta natural, compuesta mayoritariamente por productos frescos (también los de origen animal), ya que la mayoría de aditivos artificiales son proinflamatorios, al provocar una reacción fisiológica de rechazo.  Por tanto la regla es acudir a diario a los mercados y puestos de alimentos frescos, con las precauciones debidas. Aprovechando la ocasión para romper el nefasto estancamiento de líquidos y sangre provocado por la ausencia de movilidad.

Alimentación saludable-joseantonioarcos.es

Por último, recordar de nuevo aún resultando cansinos, que las biomoléculas quimiopreventivas deben consumirse prioritariamente en su alimento completo fresco. Es decir, la toma de pastillas y complementos vitamínicos no es recomendable habitualmente salvo en casos de deficiencias puntuales. En primer lugar, no son tan efectivos aislados en píldoras o extractos procesados, como cuando están combinados en su compleja matriz acuosa natural y fresca, y en segundo lugar existen evidencias de efectos perjudiciales cuando se toman durante largos periodos, siendo incluso contraproducentes.

Ello se debe no sólo al deterioro de las biomoléculas, sino a un hecho que pocos científicos y nutricionistas conocen: a la perturbación y desnaturalización de la estructura y coherencia del agua. Largo sería de explicar aquí, pero el agua que contienen los vegetales, además de constituir el 90% de lo que ingerimos en una verdura, no es inerte en sí misma. Determinadas asociaciones entre las moléculas del agua en estado natural son el soporte físico de procesos bio-electromagnéticos vitales para el mantenimiento de la salud del vegetal y de quien lo consume. Por eso nunca puede suplirse un vegetal crudo con la toma de extractos vegetales en los cuales se ha desnaturalizado o evaporado el agua. Por el mismo motivo, valga aquí también la recomendación antigripal de tomar abundante agua e hidratarse, pero no cualquier tipo de agua, sino preferentemente aguas minerales o mejor aún las conocidas de antaño como mineromedicinales, salidas directamente de las entrañas de la tierra y conservando por tanto su estructura y funcionalidad bio-electromagnética natural que ha perdido el agua del grifo, que por mucho que la filtremos no va a recuperar, además de haber sufrido todo tipo de tratamientos químicos y posibles excesos de cloro, gran biocida y oxidante como sabemos.

Alimentación saludable frente al coranovirus-joseantonioarcos.es

Con independencia de los vegetales, para optimizar la asimilación de biomoléculas activas y potenciar el sistema inmunitario es clave potenciar el establecimiento de una microbiota sana, diversa y equilibrada. En última instancia, toda nuestra salud y defensas depende del equilibrio con esta microbiota, que no solo está como se piensa en mucosas y sistema digestivo, sino por todo el organismo, incluida la sangre (los misteriosos “simbiontes” aún por estudiar). Para ello hay numerosos probióticos y prebióticos naturales que sería prolijo enumerar aquí, sin ir mas lejos la fibra vegetal. Baste mencionar el kéfir, un tipo de leche fermentada, inmunopotenciadora  y con efectos muy superiores a los de un simple yogurt pasteurizado, debido a la gran diversidad de especies microbianas que nos proporciona y que actúan equilibrando el sistema microbiótico.

Alimentación saludable frente al coranovirus-joseantonioarcos,es

Para los virus no existen antivirales ni tratamientos convencionales realmente efectivos, por la razón de que actúan desde dentro de nuestras células con los mismos procesos que nos mantienen vivos a los que no podemos atacar. De manera que tanto para un catarro, una gripe o un coronavirus la mayoría de la gente (75-80%) sólo tendrá que seguir las pautas clásicas de esperar aislados el curso de la enfermedad unos días, tomando en todo caso remedios para alivio sintomático como el paracetamol (mejor que ibuprufeno). O mejor nada, como recomendaba la medicina clásica anterior a la era farmacéutica, por el riesgo de interferir con nuestro sistema inmunitario y con una inflamación bien modulada que, recordemos es un mecanismo de defensa fundamental. En estos casos la hidratación correcta y la aportación de los alimentos mencionados puede mejorar la evolución y sanación final de la enfermedad infecciosa.

Pero para los grupos de riesgo, que podrían requerir hospitalización (un 15-20% de infectados), esto es, fumadores, personas de edad muy avanzada (>80), en especial aquellos mayores de 60 con sistemas inmunitarios deprimidos por la edad, o con patologías crónicas, sobre todo respiratorias o cardiovasculares, hipertensión, diabetes, etc., se deben extremar las precauciones conocidas para evitar contagio. Y estos grupos precisamente son los que deben ser más rigurosos a la hora de implementar desde ya los cambios dietéticos que hemos recomendado, junto con el resto de hábitos saludables mencionados. Lo que sin duda redundará en una mejoría en su estado general de salud incluidas patologías crónicas.

Finalmente recomendamos a los lectores implicarse en el refuerzo de sus propios sistemas de defensas, implicándose directamente mediante sus propias revisiones y diseño dietético.  Animamos a los lectores a que se informen en internet por si mismos sobre estos anticatarrales, inmuno-potenciadores e inmunosupresores dietéticos o naturales, centrando la búsqueda en términos clave como “inflamación” “inmunidad”, “alimentos”, “frutas y verduras” “aceites vegetales” , “dietas antiinflamatorias”, etc..), buscando siempre en la selección de alimentos la viabilidad de un consumo habitual y frecuente, ya que es importante que exista una firme adherencia a la dieta, y esto se consigue sólo si toma con gusto durante el resto de la vida. No olvidemos de paso que el ayuno intermitente, como saltarse la cena un par de días a la semana, ha demostrado potenciar el sistema inmunitario y actuar como eficaz detoxificador.

Esperemos que así al menos, esta crisis (que curiosamente tiene ciertos tintes de penitencia cuaresmal), al igual que ocurrió cuando la peste negra del siglo XV, mucho más mortífera que esta epidemia, llevo a Europa a un nuevo Renacimiento, sirva como catarsis para llevar a nuestras sociedades desnaturalizadas a una nueva era donde se recupere la conexión con el mundo natural mediante el consumo de comida real, y los alimentos frescos, en particular vegetales, se conviertan en la base de la alimentación, con una reducción drástica del consumo de azúcar y alimentos procesados desnaturalizados. Ello llevaría a una reducción paulatina de todo tipo de enfermedades que acaban silenciosamente cada año con la vida de millones de personas, sin que nadie haga nada eficaz por evitarlo… incluidas la neumonía y el síndrome respiratorio agudo por COVID-19.  Y si mediante la difusión masiva de este tipo de informaciones conseguimos salvar entre todos una sola vida, nos daremos por justificados.

Suerte a todos, tranquilidad y buenos alimentos.

Por el doctor Pablo Campra Madrid

The final “vaccine” against coronaviruses: fresh vegetables, fruits and healthy habits

Dr. Pablo Campra Madrid

MS in Biology. PhD in Chemistry. Professor at the University of Almería, Food Technology Area

The most effective way to limit the present and future transmission, virulence and mortality of this type of epidemics is the massive adoption of natural diet and habits. No more excuses.

In these days of paranoia and quarantine we are being led to believe in the expectation that scientific research will soon discover the final solution to the disease in some kind of miracle molecule that we can “kill” and eliminate it from our lives forever. This is not accurate. As we know from epidemiology, this coronavirus, and others that might come, or the same mutated virus in new waves to come, have always been around us, attacking with greater virulence those with impaired health conditions and weaker immune systems, not only for being elderly, but due to insane lifestyle habits carried for life.

The final "vaccine" against coranoviruses: fresh vegetables, fruits and healthy habits-joseantonioarcos.es

This is shown by the epidemiological and clinical studies published to date on both COVID-19 and similar coronaviruses responsible for previous epidemics such as SARS (2002) and MERS (2012), or equally in deaths from complications of comparable pathologies such as influenzavirus and cold coronaviruses. In most reported cases, this new coronavirus is not really dangerous, but can be lethal especially for those patients who already have previous pathologies or blood markers of hidden physiological or metabolic disorders, which in the long run manifest themselves as the main chronic diseases associated to western stile life and diet: hypertension, diabetes, metabolic syndrome, respiratory, autoimmune, neurodegenerative and cardiovascular diseases, cancer, obesity … etc.

Our line of research at the University of Almería in Spain for the last years has been focused to provide more scientific evidences that the incidence and severity of these diseases can be reduced through a proper healthy diet. In this sense, we recently published a study that suggest a chemopreventive activity of fresh vegetables from Mediterranean diet, such as tomatoes, garlic, peppers, olive oil against colon cancer, a protection that is increased when combined in traditional recipes like gazpacho  or salads. The epidemiological literature on risk assessment of complications and mortality in virus infections very similar to COVID-19, such as colds and flu, suggest same diets and healthy habits are the best and most effective “vaccine” at short AND LONG TERM, against this and other chronic diseases associated with the western way of life. With no side effects and a potential dramatic reduction in healthcare costs.

 

We are going to reveal in this article some nutritional recommendations that, despite being available to anyone who wishes to search beyond current media psychosis, are surprisingly not being promoted by health authorities in any country, or by the mass media, and which are fully supported by thousands of epidemiological and clinical studies on health, diet and disease.

The final "vaccine" against coranoviruses: fresh vegetables, fruits and healthy habits-joseantonioarcos.es

As the ancients already knew, against disease, Mens sana in corpore sano. Exercise, mind and food, the Hippocratic saying sadly forgotten (even legally forbidden in clinical practice) that “let your medicine be your food and your food your medicine”. Equally important is moderate physical exercise (under the sun and outdoors!), as well as mental and spiritual calm, avoiding all anxiety, fear and stress. Under present situation, the massive acquisition of a healthy, anty-inflammatory, immunomodulating diet is needed. If quarantine is prolonged in time people will soon suffer from the depression of the immune and inflammatory system caused by a sedentary lifestyle, and stressed by scary news, with social or family relationships hindered or conflictive. Suffering being disconnected from natural environments, from the stagnation of body fluids by limited of exercise and movement, the blockage of bio-electromagnetic communication systems by inactive muscular and connective fibers, the lack of sunlight (due to deficiency of anti-inflammatory vitamin D synthesis), the absence of electronegative y antioxidant pure air found on the beach and countryside, the economic anxiety and stress, psychological and social isolation, boredom, poor diet, and excess exposure to electromagnetic waves from all kinds of wireless screens. And also compulsive buying junk and denatured processed food or meats, dairy products, pasta and carbohydrates, gluten, additives, alcohol and sugars or sugary soft drinks … (instead of buying on the vegetables and fruits!!). All these factors are clearly pro-inflammatory and immunodepressive… the perfect “terrain”, in words of Bechamp,  to prepare the inescapable final landing of the virus with the virulence we are seeing, only when our defensive system and microbiota would let it proliferate.

The current lock down of the population only offers individual protection against this coronavirus in the short term, unless we isolate ourselves for the rest of our lives. However, at this present moment it is necessary to decrease the transmission rate by quarantine. But sooner or later this new coronavirus, as many other viruses, will knock on the door of most of us to test the strength of our defensive system, or rather, the health and coherence of our biological and microbiological systems. Isolation or masks will be useless for those who have already been infected and only the optimal functioning of our IMMUNE SYSTEM and its INFLAMMATION mechanisms will work. The role of well a properly modulated inflammation is none other than to facilitate the action of the various immune agents, immune cells and biomolecules that prevent the pathological proliferation of any microbiological species. The population must be enforced to enhance these natural defenses by the adoption of healthy and eating habits, thus reducing the transmission, virulence and mortality rates in the medium term (and possibly also in the short term), as suggested by all the epidemiological literature on this and other similar viruses.

To strengthen in advance our inmume system is the only way to achieve that when this new virus contacts our body or causes mild symptoms, and does not trigger serious processes that can lead to death from pneumonia, respiratory syndrome or associated complications. Also balance our microbiota and have a coherent and well modulated associated system of inflammatory processes ready to act is needed. In the long run this goal will not be achieved at all with confinements or seasonal vaccines. If this confinement lasts for weeks (or months), thousands or perhaps millions of people will suffer an increase in the number and severity of all kinds of pathologies associated to the western sedentary lifestyle. The figures of these sick and deceased population, which currently are millions worldwide annually, will be unknown because they will not be shown in the media, but they will probably be higher than average numbers.

Despite this situation, and due to the health risks of mental stress, it is essential to be optimistic, hoping that quarantine will not last long, as transmission rates decrease by isolation. But in my opinion, civil society should start from now demanding public officials to enable as soon as possible regulations to allow the population to go for a walk and to sports outdoors (essential form mental health and the immune System), as it is being allowed in some countries. This can be done with limitations required by quarantine (i.e. individual activity or masks or by turns, or distancing, etc.). Otherwise we will have a massive health crisis of an endless number of diverse pathologies, but silent and silenced in the media.

Genjibre-joseantonioarcos.es

In this context, from the perspective of our line of research aimed at supporting chemo-prevention through the diet, I believe that this crisis is an opportunity to definitely rise social awareness of the importance of following the basic recommendations of a healthy diet. We all know the Mediterranean diet, the necessity of eating fruits and vegetables, etc., a balanced diet. However, the global trend is opposite, towards diets based on processed foods. By the way, some of these recommendations still suffer from SERIOUS mistakes, the main one being the paradigm that the base of a food pyramid should be carbohydrates (cereals, potatoes and pasta) instead of a base of FRESH AND UN-PROCESSED veggies. It is worth as an example of chemo-preventive diet the “healthy dish” recommended by Harvard University, where the half of the diet is recommended to be from chemiopreventive plant foods. It is highlighted that a higher proportion of vegetables than fruits is recommended. This is because eating excess amount of fruit (not to mention juices and “detox” inventions, can be PRO-INFLAMMATORY due to the high glycemic load. Therefore, pieces of fruits should be eaten instead of high volumes of juices, as per just 1-2 glasses maximum daily.

Pablo Campra descubre el poder anticancerígeno del gazpacho

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Sobre el autor

Ana Rubio

Fotógrafa agrícola y redactora en joseantonioarcos.es

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6 Comentarios

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    Neverys Suarez

    Excelente artículo.
    Necesitamos un nombre como el del Doctor Campra que levante la voz para comenzar a pedir al gobierno -aunque con medidas restrictivas- la posibilidad de salir al aire libre. Como seres vivos, es algo que sabemos, pero las personas necesitan tener respaldo científico de ciertos asuntos naturales y lógicos. Por ello exhorto a los medicos, científicos, que poseen los estudios necesarios para argumentar esta tesis, que por favor, comiencen a levantar la voz en pro de una sociedad integralmente sana. Creo que si está bien explicado, mucha gente lo apoyará.
    Muchas gracias.

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    Jorge Viseras Alarcón

    Gran artículo. Una vez más la agricultura de Almería queda en deuda con el profesor Pablo Campra, enorme almeriense y enorme investigador. Gracias también a Jose Antonio Arcos por darle cabida en su excelente plataforma de comunicación. Ojalá llegue su mensaje a todos los rincones y a todos los despachos de España. ¡¡¡Millones de Gracias!!!

    Jorge Viseras

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    ISABEL VIRUMBRALES SOTO

    UN BUENISIMO ARTICULO DE NUTRICION PERO EL MUNDO TIENE QUE CAMBIAR .TIENEN QUE ELIMINAR NUCLEARES TOXICOS VERTIDIS SIN CONTROL CONSUMIR MENOS Y VOLVER A LA AGRICULTURA DE PUEBLOS DE ANTAÑO Y MENOS CONTAMINACION MUCHOS SON DE LA TRIBU DE CULO SENTADO SIEMPRE Y EL VEHICULO PARA TODO Y LUEGO AL GIMNASIO.HAY QUE RETROCEDER EN MUCHAS COSAS SI SE QUIERE RESPETAR A LA NATIRALEZA.ELLA ES LA QUE NOS DA LA VIDA Y NO TANTA QUIMICA……TODOS YA SABEMOS MUCHAS COSAS.PERO DESDE LOS GOBIERNOS DAR ORDENES JUSTAS Y VELAR POR EL PLANETA TIERRA.

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    Pablo Campra

    Gracias a todos por vuestras opiniones y a Jose por difundir estos conocimientos tan sabidos como insuficientemente tomados en serio por las autoridades sanitarias…Se ahorraría no solo mucho sufrimiento sino ingentes gastos sanitarios debidos a todo tipo de enfermedades crónicas. Saludos

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